28.1.12

Veinte y Uno.

Y así hizo él. Le contó más o menos cómo había sucedido todo, aunque cuando llegó al momento de “y entramos en su cuarto” , Adam se calló avergonzado.
-¿Y? ¿Qué pasó?
-Pues lo que tenía que pasar. ¿Tú qué crees?
-Vale, vale. Y ella…¿quiere volver a verte? ¿Se arrepiente?
-Oye, que no soy tan malo, ¿vale? Me ha mandado un sms demasiado romántico. No sé.
-Uy…no sé porqué me da que hay algo más que no me has contado.
-¿Por? –Adam se quedó atónito. Debía haber descuidado bastante su amistad con ella como para no acordarse de lo bien que le conocía su amiga.
-Sí, sí. Creo que estoy en  lo cierto. Dime.
-Vaaaaale… te odio. Resulta que he conocido a una chica…
-¡Wow! Esto promete. Dime que tienes saldo suficiente y no me vas a dejar con la intriga. No, mejor, espera, te llamo yo que tengo tarifa plana.
Aitana le colgó sin que él pudiese decir “esta boca es mía”. Justo cuando colgó, le entraron 2 llamadas perdidas de Abril. Adam, con el corazón acelerado, le devolvió la llamada, aun sabiendo que su amiga Aitana iba a llamarle segundos más tarde. Sólo tuvo que esperar un tono. La voz de Abril contestó con un susurro. No habría sabido definir el tono de su voz. Ni agudo, ni grave. Ni melodioso ni horrendo. Era una voz…peculiar. Pero no fue aquello lo que le extrañó de oírla por primera vez por teléfono, sino que estuviese susurrando cuando todavía ni era la hora de cenar.
-¿Adam?
-¿Por qué susurras?
-Es que ahora no puedo hablar.
-¿Qué pasa, Abril? Te has enfadado con Noa, pero, ¿tan grave es?
-¿Qué? ¿Noa? No, no –ella seguía con los susurros, pero al oír la teoría de Adam se sorprendió bastante.
-¿Entonces? ¿Qué ocurre?
-Ay, Adam, yo, es que ahora, verás… no es buen momento…mi…abuela está dormida.
-Pues vete a otra habitación. Abril. Estoy preocupado. No pretenderás que después de tus mensajes y de que Noa haya llamado a mi casa preguntando por ti ahora coja yo y diga “¡ah! Genial. Vamos a olvidarlo todo. Seguro que lleva todo el día con su abuela dormida y por eso no ha respondido el teléfono, ¿no?”
-Adam…por favor. No te pongas así.
-No, ¿cómo si no? Es que no te entiendo, de verdad.
-Ay, no te enfades conmigo. Te lo contaré. De verdad. Tengo que dejarte. Lo siento. Gracias por llamar.

VEINTE!

Adam se quedó pensativo. No entendía a santo de qué venían aquellas preocupaciones. Se ha molestado incluso en llamarme a casa para buscar a Abril. ¿Qué querrá? ¿Qué es tan urgente? ¿Y por qué no contesta Abril? Se sentó sobre la silla y miró distraído la pantalla. En las actualizaciones de sus contactos estaba una nueva entrada editada por Abril. Se metió en su tuenti. Vio que en su tablón había una canción que no conocía y unas frases en inglés. Comprobó su álbum de fotos, pero tal y como le dijo un día , ella nunca subía ni dejaba que le subiesen fotos personales. Tenía un par de imágenes hechas por ordenador, y algunos bocetos de tatuajes, pero ninguna foto en la que saliese ella o algún amigo. Según le explicó Abril aquel día, usaba el tuenti meramente como mensajería. Era más rápido que un email e incluso podía hablar por el chat. Pero no quería intrusiones en su vida privada.
Ella siempre había sido muy reservada en aquellos temas. Nunca le había contado en qué parte de su pueblo vivía, si vivía sola, si había nacido en Madrid, cosas de su antiguo instituto…nada. Ni una palabra. Hablaba de sus gustos, de su día a día, de algunas ideas alocadas. Pero su vida privada era un misterio para Adam. Y tiene que llamarme Noa a casa para que me dé cuenta de que en realidad no sé nada de ella. Genial, Adam, vas superándote.
Dejó a un lado su tono sarcástico y sacó el móvil de su bolsillo. Antes, estando en casa de Andrea, lo había dejado en silencio para no interrumpir su comida con ella, y ahora que lo miraba vio un torrente de llamadas y mensajes varios. El primero que abrió era de Andrea:
“Ola wapo,as yegado bn?T exo d mns..tnia ganas d q pasase sto.Avr si vuelvs.Fui una tonta.Spero q aora tdo vaya mjor.D vrdad.Ers increibl.tQ”
Él no daba crédito. De la noche a la mañana todo su mundo se había tambaleado. “TE QUIERO”… aquello le golpeó fuertemente los sentidos. Se le formó un nudo en el estómago, y no sabía realmente porqué. ¿La quería él a ella? ¿O sentía miedo de que ahora que lo tenía todo pudiese dejarlo escapar? ¿O no la quería? ¿Y Abril?
Sólo pudo medio-solucionar la última de las preguntas cuando leyó el segundo de los mensajes:
“Adm, ncsito vrt.Pueds?Cntxta xfa”
Lo había enviado Abril cerca de las 3 del mediodía. Detrás de ese mensaje venían dos parecidos, en los que ella le pedía que por favor contestase que quería verle. Había dos últimos mensajes, uno de ellos de Aitana:
“Eeeey! Stas desaparecido no??Se q no voy a tu super uni,xro m gustaría vrt y eso…t viens sta nxe?Vams a la Inn unos xicos d mi clase y yo, y m yevo 1par d amigas.Enngaa vente!Cntxt!”
Pufff. Mierda. Aitana. Había descuidado por completo a su mejor amiga. Llevaba una semana entusiasmado con Abril y se había olvidado incluso de hablarle a su amiga de la nueva chica. Decidió llamarla. Pero antes leyó el último de los mensajes:
“Adam, xfavor, es grave.T ncesito”
Se quedó de piedra. Este último lo había recibido haría media hora. Es decir, que cuando Noa le había llamado preguntándole por Abril porque había tratado de localizarla y ella no respondía su móvil, Abril que había mirado su móvil. Había tenido que hacerlo para enviarle aquel mensaje. ¿Y por qué no querrá hablar con Noa?  Entonces la solución inundó su cabeza: enfado de chicas. Típico. Obvio. Abril querría hablar con él porque no sabría qué hacer con Noa. Querían usarle de intermediario.
Con esa tranquilidad, y tras haber estado un buen rato mirando el móvil, decidió llamar por fin a su amiga.
-¡Aitana!
-¡Por fin! ¿Dónde estabas?
-Si te lo digo no te lo crees…
-Pruébame. ¡Espera! ¡Déjame adivinar! Has visitado a tu padre.
-No, no, a tanto no llego. No. He estado---
-¡Con Andrea! –Adam se retiró un poco el teléfono del grito que le dio Aitana.
-Sí, pero cálmate, no tiene porqué enterarse todo el planeta tierra.
-Vale, vale. Pues ya me estás contando.