Él, sin un plan mejor, había decidido reunirse con Andrea en la cafetería de Periodismo, donde ella estudiaba desde hacía dos años. La chica llevaba el pelo recogido en un moño desenfadado. Llevaba unas gafas con montura al aire, perlas, un jersey rosa y unos vaqueros sencillos. Unas All-star blancas cubrían sus pies. Sus favoritas. Pensó Adam. Él conocía a Andrea extremadamente bien. Habían compartido muchas noches furtivas, en las que se habían escapado con sigilo a las tres de la mañana de sus habitaciones para encontrarse en algún parque de su inmensa ciudad, y amarse bajo la tenue luz de la luna, en alguna noche calurosa primaveral. Pero todo aquello había quedado atrás. Demasiado tiempo sin verla. Sin rozarla. Sin besarla. Sin embargo, al verla se extrañó mucho, pues no sintió ese vuelco de estómago que solía sentir al pensar en ella. No.
La vio. Le pareció hermosa. Radiante. Pero nada más. No era para nada la sensación que creía que iba a tener después de tanto tiempo.
La vio. Le pareció hermosa. Radiante. Pero nada más. No era para nada la sensación que creía que iba a tener después de tanto tiempo.
-La comida estaba buena, ¿verdad?
-Sí, aunque prefiero la de mi “cafe”.
-Bah, quejica. Encima que te he invitado yo.
-Bueno, venga, gracias. –Adam iba recordando poco a poco más y más cosas de su antigua relación con Andrea, y a cada palabra que intercambiaban, él iba volviéndose a enamorar lentamente. Porque pocas cosas hay tan ciertas como “Quien tuvo, retuvo”.
Adam apareció a las 8 por su casa. Su madre estaba un poco preocupada porque éste no había avisado de que llegaría tan tarde. Él terminó excusándose y diciendo que había estado estudiando toda la tarde para el examen del sábado siguiente. Era una cruel mentira, puesto que odiaba mentirle a su madre, y mucho más mentirse a sí mismo. Sabía que debía haber estudiado, pero no había abierto el libro desde hacía semanas. El examen era dentro de una semana y media, pero su cabeza no estaba para el Derecho, ni mucho menos.
Cenó con calma mientras su mente estaba absorta en Andrea. Perdido completamente. ¿Cómo había sido capaz? Parecía que ya la había olvidado, y sin embargo ahí estaba otra vez. Él no lo sabía, pero había pasado de no dejar de pensar en Abril a olvidarla por completo. Andrea. A. Ene. De. Erre. E. A. Aquellas letras llenaban su cabeza, y la imagen perfecta de ella lo acompañaba. Me estoy volviendo loco.
Ayudó a su madre a recoger la cocina y se sentó con ella a ver un programa de viajes. Pero un sms repentino le distrajo de aquella familia que contaba maravillas sobre las islas hawaianas.
“Te veo a las 4 n la puerta d tu ksa. Traeme las laminas d dibujo q a mandad oy y t las copio.”
“Te veo a las 4 n la puerta d tu ksa. Traeme las laminas d dibujo q a mandad oy y t las copio.”
2 comentarios:
Este chico está cambiando continuamente... A ver si se aclara de una vez! A mi me gusta más Abril que Andrea ^^
Espero más! jejeje
Un besoo
PD: Tengo algo para ti en mi blog! ^^
Besitos!
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