5.4.12

Veinte y Siete.

Cogió la mochila, se dirigió al hall y se subió al ascensor. Botón 10. Aire. Aire en sus pulmones. Y una bofetada de viento gélido. Inspiró. Pero no estaba solo. En el tejado del edificio, unas cinco plantas por debajo de su posición, Abril estaba de rodillas enfrente de un chico. Bueno. Un hombre. Un… sí, es un hombre. No tiene nuestra edad, eso está claro. El chico también estaba de rodillas. Les separaba un palmo escaso de distancia. Y simplemente se miraban. No hablaban. Se quedó un buen rato mirándoles. No sabía si sentía celos, si simplemente era curiosidad, pero allí estaban.

BIP BIP. Su móvil volvió a sonar. Otro mensaje dramático de Aitana. Adam se estaba saturando. Para colmo, el ascensor estaba subiendo a su planta. Usó las escalerillas exteriores y descendió a la planta 9, con cuidado de no hacer ruido para que Abril no alzase la vista. Era una chica la que apareció arriba. El suelo era de rejilla metálica, así que Adam podía verla con bastante claridad. No la conocía. Era mayor. La chica se asomó a la barandilla, se metió el índice y el pulgar en los labios y silbó. Abril y el chico rompieron el contacto visual, y por desgracia para Adam, ella le vio. Su mirada estaba cargada de… ¿De qué? ¿Miedo? ¿Lástima? ¿Ira? A Adam nunca se le había dado bien aquello de interpretar rostros, pero el de Abril era una máscara muy compleja de desentramar. Él se asustó. Retrocedió un paso. Sus miradas sólo coincidieron un segundo, pero para Adam fue motivo suficiente para querer desaparecer. Pulsó el botón de bajada del ascensor y se fue de allí.

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