Por fin sonó el timbre que anunciaba el fin de la clase. Adam no lo dudó, y antes de que la criminal pudiese escapar, se lanzó al pasillo y la avasalló en su sitio.
-¿Qué? ¿Te acuerdas de mí? Creo que tienes algo mío. Lo quiero de vuelta, niñata.
-A ver, a ver. Lo primero, te calmas. ¿Qué dices?
-Lo que oyes. Ayer me robaste el abrigo. Lo quiero. Devuélvemelo.
-Mira, no sé de qué me hablas. Yo no tengo nada tuyo. –Y con aire altivo, cogió sus cosas, y dejando un poco en shock a Adam salió de clase. Él recogió como pudo sus apuntes y salió a buscarla. Corrió por el pasillo y la agarró del hombro.
-¡Suéltame!
-Que no grites. Mira, es fácil. Tú me devuelves mi anorak y yo te dejo en paz.
-¿Y por qué no haces tú otra cosa? Dé-ja-me-en-paz-a-mí. –Como si Adam fuese un niño pequeño, ella le soltó aquello sílaba por sílaba, y siguió su camino hacia la biblioteca.
-Venga, no te pongas así. Sabes que el plumas es mío. Si no me lo devuelves por las buenas, haré que los de la uni revisen el vídeo de la cafetería y ahí saldrás y te la vas a cargar.
Ella pareció recapacitar un poco, mientras él buscaba desesperadamente la manera de recuperar el calentito abrigo.
-Va. Hacemos una cosa. Te devuelvo el abrigo si prometes invitarme a comer un día.
-¿¡Cómo!? ¡Encima! A ver, guapa, la choriza eres tú, y además quieres que te pague una comida. Tú flipas.
-No. Me la debes por quitarnos el sitio a mi amiga y a mí. Estoy siendo incluso buena, porque podría hacerte que la invitaras a ella también. Te estoy pidiendo que te gastes 4€ en el menú, algo que te gastarías en cualquier botellón cutre, pero a cambio te voy a devolver tu abrigo, el cual creo que podría revenderlo por mucho más que eso… así que créeme, sales ganando.
Adam se quedó asombrado del poder de convicción de aquella chica. La evaluó de nuevo: piel bronceada, pelo castaño con reflejos rojos, cortado muy muy corto, con un flequillo liso y largo que le cubría parte del ojo derecho. Ojos pequeños color sin definir, una camisa de cuadros rosas y blancos, unos pitillos negros ajustados y unas converse rojas. Realmente tenía estilo. La oreja izquierda tenía cuatro pendientes con forma de huellas de pie, y en la derecha llevaba una gran estrella plateada. En la nariz, un aro de plata le daba un aire rebelde, y en la muñeca se le entreveía un tatuaje cubierto por una pulsera de cuero grande. Era guapa, sin duda. Quizá un poco delgada para su gusto, pero guapa. No una belleza de revista; más bien una belleza salvaje.
-Bueno, si voy a invitarte a comer, al menos tendré que saber tu nombre.
-Abril.
-¿Abby?
-No. A-BRIL.
-Ahh. Vale. Yo soy Adam.
-Uh. El primer hombre de la tierra. Qué orgullo.
-Muy graciosa. Bueno, y ¿qué día quiere la princesa que la invite a comer?
-El viernes.
-Muy bien. Pero no hagas mucha hambre que te voy a pagar el menú más barato que haya.
-Va. Yo prometo traerte mañana tu abrigo.
-Oh. ¡Gracias! Qué amable. –Adam habló con el tono más irónico que pudo. Aquella chica le caía bien, era el tipo de carácter con el que solía ser compatible. El problema era que habían empezado con mal pie.
Los deberes se amontonaban en la mesa, pero Adam no tenía la cabeza en aquello en ese instante. Era la primera vez que Andrea hablaba con él desde que dos meses atrás terminase con su relación y dejase de hablarle. Un sms seco fue lo que desencadenó la tragedia. “Lo siento. Ya no estamos juntos.” Adam la llamó tras lo sucedido millones de veces, la bombardeó el Tuenti a privados, llamó a su casa, le mandó montones de mensajes, pero ella parecía haber desaparecido. Nunca hubo respuesta. Y él nunca supo el motivo de aquello.
Pero por fin, esa tarde, al volver de la academia de Expresión Gráfica, su móvil había comenzado a vibrar. Adam no daba crédito. Andrea le estaba llamando.
A lo tonto llevaban ya media hora hablando. Ella le estaba pidiendo perdón por su actitud pasada, y diciéndole que había sido mejor así, porque si no los dos habrían sufrido. En silencio, Adam se guardaba sus pensamientos, conteniendo su dolor, mientras simplemente rezaba porque ella no colgase el teléfono. Su voz. Ella. Un sueño frustrado.
1 comentario:
Me ha gustado mucho este capítulo ^^
Me gusta mucho Adam, aunque siempre parezca estar de mal humor >_<
Quiero saber qué pasa!!!!
Un beeso!
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