20.4.11

Trece. (Tab, esta vez por ti :))

La mañana pasó lentamente. Los folios con apuntes se iban acumulando en sus carpetas a medida que sus ganas de estudio disminuían proporcionalmente. Al fin, llegó la hora de la comida. Adam conoció ese día a la amiga bajita de Abril. Se llamaba Noa. Era una chica callada y reservada, pero si la dabas conversación se entusiasmaba y comenzaba a charlar animadamente.
Cogieron sitio al lado de unos compañeros de Adam de clase y pidieron el menú del día. Por primera vez desde hacía un par de meses, Adam no se pidió su filete y su ensalada, sino que pidió un plato de pasta y una hamburguesa con patatas.
-Tienes hambre, ¿eh? Si quieres te doy un poco de mi arroz, no sea que me descuide y me muerdas.
Abril le sonrió mientras le decía aquello. Él no pudo evitar que una imagen pasional y erótica recorriese sus pensamientos. Sintió un cosquilleo bajo el ombligo. No. A comer.


Se pasó toda la tarde en la biblioteca estudiando para el examen de derecho del próximo sábado. Le pareció increíble haber estado al final cuatro horas seguidas concentradas, y se dio cuenta de que lo había hecho sólo por quedarse un poco más al lado de Abril, que parecía querer quedarse ahí a dormir.
-Me voy a ir ya. ¿Tú no descansas? Eres insaciable. –Se ruborizó en cuanto pronunció aquello, pero ella no pareció darse cuenta.
-Me queda un poco por hacer aquí todavía, además Noa va a venir en un rato, en cuanto acabe su academia.
-Pero si queda apenas media hora para que cierren.
-Sí. Bueno. Pero ella aprovecha cada segundo.
-Bueno, al menos uno de nosotros llegará a ser ingeniero.
-¿Perdona? ¿Y yo qué?
La cara de Abril no dejaba traslucir ni una mota de broma, así que Adam se arrepintió de sus palabras. Ya estaba pensando en cómo solucionar aquello cuando Abril estalló en una carcajada silenciosa.
-Tenías que haberte visto la cara. El niño duro tiene sentimientos y todo. Pobrecito. –susurró ella con una sonrisa pícara asomando entre sus colmillitos blancos.
Adam echó una ojeada rápida a la sala. Un hombre quizá demasiado mayor para seguir estudiando ahí estaba sumergido en la lectura de un manual acerca del grosor de las tuberías. Un chico murmuraba cosas para sí mismo mientras movía la cabeza al ritmo de la música de su móvil. Trazaba líneas con una velocidad alarmante sobre un dina-3 en blanco. Y aparte de esos dos, un par de chicas de sexto charlaban en bajito en una esquina. Nadie más. Adam no lo dudó. No conocía a nadie que pudiese decirle algo en un interrogatorio embarazoso. Sujetó por las muñecas a Abril y le mordió el cuello por detrás aprovechando que ella tenía el pelo corto.

1 comentario:

Silvia dijo...

Me han gustado mucho estos capítulos ^^ Me gusta la historia de Adam y Abril, y me ha hecho mucha gracia que se atreviese a morderle el cuello! ^^ jajaja
Ya tengo curiosidad por saber qué pasará!
Un beeso!